lunes, 14 de mayo de 2018

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS DE SAN ISIDRO 2018: Baltasar Ibán no puede ser "cotidiano". Decepción


Para describir las sensaciones que ayer obtuve durante la corrida de Baltasar Ibán, me tengo que remitir a la filosofía estética del pensador romántico Edmund Burke. Su filosofía tenía más presente la sensibilidad que la inteligencia pura. Para él, lo sublime en el arte no era lo perfecto, sino aquello que conmueve el ánimo del espectador. Eso es lo que yo busco en una corrida de Baltasar Ibán: que me sobresalte, que me conmueva, que la casta y la fiereza de animales como Bastonito, Pistolero, Camarino, Saltillo (novillo en Villaseca), hagan aferrarme a mi asiento como si fuera el último día de la Tierra, y ayer...me perdonen, me pareció una corrida con más genio que empuje, y por momentos me dejó sensaciones cotidianas y vulgares.

Las corridas de Baltasar Ibán me ganaron como ferviente admirador, seguidor, y defensor porque son distintas de las corridas que tienen por bandera el preciosismo. Se podría equiparar al platonismo italiano del Renacimiento, frente a la sensación de violencia, de tempestad del Romanticismo. La casta que sobrepasa con mucho las mediocres y monótonas tardes que por desgracia abundan en nuestros días, ayer sólo sirvió para mantenerlos en pié pero para poca pelea estaban, incluso hubo un toro noble...demasiado noble, demasié para mi body.

He leído mucho sobre la corrida de ayer, y hay de todo: Gente que vio casta, que vio dureza, otros con el cuchillo entre los dientes cuando llegan estas ganaderías toros sosos e imposibles (tampoco es eso). Pero para mí fue una pequeña decepción por lo que busco en Baltasar Ibán. Lo decisivo en estos toros es la intensidad con que los percibo cuando están en la plaza. Despiertan sensaciones únicas que crean mi propia conciencia de lo que es para mi una tarde de toros. Animales que forman parte de de la experiencia anímica que busco en un tendido, que tienden al desorden para que el torero lo convierta en armonía y belleza. Como forman parte de mi experiencia anímica frente a la casta, ayer me perturbaron más que me agradaron.

Imagen:
Francisco José Espada frente al sexto toro de Baltasar Ibán en Madrid. Foto: las-ventas.com

viernes, 11 de mayo de 2018

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS DE SAN ISIDRO 2018: Porqué la faena de Román Collado también fue Arte de Torear


En estos tiempos nos hemos acostumbrado a considerar Arte en la Tauromaquia únicamente  en obras donde se dan cita ciertos cánones predefinidos como compostura-composición, armonía, cierta gracia y detallismo en el momento del embroque. Siempre he defendido que el Arte, en la manera de torear, puede ser considerado de muchas maneras. Ayer Román, con "Hechizo" de Fuente Ymbro, me lo pudo corroborar de nuevo.

Existen tantas lidias como comportamientos distintos tenga el toro que se tiene delante, y no por ello dejan de ser Arte del Toreo. Considero tanto Arte unas verónicas cadenciosas de Morante de la Puebla a un toro noble y que embiste al paso de Juan Pedro Domecq, como a la lidia sobre las piernas de Rafaelillo a un encastado y fiero toro de Dolores Aguirre, (valgan los dos ejemplos para explicar mi teoría).

Ayer Román se encontró con un torrente de embestidas y dejó claro que el toreo es una voluntad de poder. Si bien es verdad que la preparación de la faena, por alto en estatuarios, pudo violentar algo al toro de Fuente Ymbro, la voluntad del valenciano hizo que el trasteo llevado a cabo fuera una obra de Arte, no armónica, sino rítmica.
La faena fue una obra de arte en su totalidad, pero ya no armónica, como se le suele suponer, sino una fuerza desencadenada, sin freno, fue una infinitud. La obra de arte armónica se sometió al ritmo, y si el toreo armónico es bello, también el someter a ese toro lo fue. El toreo rítmico ejecutado por el valenciano renunció al virtuosismo y detallismo para concluir en una manifestación natural, hombre frente al toro, a la fiera. Se esforzó por configurar una perfección, pero el mero hecho de aguantar esas embestidas fue el sentido del arte.

La tormenta de poder ayer en las Ventas, derribó el mito actual de lo que se considera Arte de Torear.

Foto:
Román con "Hechizo" de Fuente Ymbro ayer en Las Ventas: Foto: las-ventas.com

miércoles, 11 de abril de 2018

La preocupante falta de personalidad en las nuevas generaciones de Toreros

¿Qué queremos decir cuando demandamos en los nuevos valores y en los novilleros personalidad y no clones técnicos de lo aprendido en las escuelas taurinas?

Cada vez con más asiduidad nos estamos acostumbrando a presenciar faenas de las nuevas generaciones de toreros, en las que lo que transmiten es que tratan de torear como les han enseñado en las escuelas, sin salirse de las pautas, técnicos como un ingeniero, en definitiva, sin personalidad y sin ese don etéreo pero que se palpa cuando se tiene, sin alma.

Un artista puede aprender a que un color, es diferente dependiendo de la base donde se imprima: una cerámica, la pared, telas...Eso es técnica, secretos de la pintura y la escultura, etc. Pero el artista que tiene el don, para conseguir el color y el trazo deseado ha de manchar, borrar, dar vueltas y vueltas, equivocarse, pero tratar de convencerse de su toreo interno, de ser uno mismo e imprimir personalidad a lo aprendido. Aún siendo muy jóvenes, el interés tiene que ser el de torear y no saber dar pases, que no es lo mismo. Aunque se equivoque, no pasa nada, es mejor equivocarse intentándo ser uno mismo que hacerlo siendo un alumno brillante, ese es fácil que no llegue a nada.

El aficionado que se sienta en el tendido busca una obra, si el toro lo permite, que llene el vacío, que cree algo único y no antes visto. Que el toreo sea un misterio fascinante, lleno de dudas sí, pero que cuando se consiga llegue dentro, muy dentro.

El arte de torear se ha de realizar por artistas, épicos, pero artistas y no por artesanos. A los nuevos valores y a los chavales que empiezan las diría que tienen que creer, que tienen genio para sobresalir de los demás. Que no "ejerzan" el toreo como un oficio mecánico, que intenten dominar la belleza, que creen y no elaboren simplemente. Ese es el verdadero reto, no sólo reproducir las técnicas que dan lugar al toreo decoroso, sino ser la fuente que origine las emociones. Bien es verdad que el artista nace y el artesano se hace. Por ello, si no se tiene el "don" para crear con personalidad, para torear diferente, se logrará ser un torero que pululará por carteles, y si tiene suerte de ser llevado por un apoderado con dotes mercantiles y serviles, vivirá de esto (como hoy pasa por desgracia con el 80% de quienes mandan en el escalafón), pero, si no se tiene personalidad personal y creadora...jamás podrá ser considerado un artista que sublime el Arte de Torear.

Foto:
Un niño intenta torear a una becerra de Miura. Autor: Antonio Delgado-Roig ()

jueves, 22 de febrero de 2018

Las ferias "remakes" y la insolidaridad taurina


Otro año esperando los carteles de las Ferias Taurinas españolas, y otro año que se traduce en decepción. De nuevo se opta por los mimos toreros con los mismos hierros y encastes hasta llegar al hastío. La incorporación de tres o cuatro jóvenes espadas con cierta proyección y bendecidos por las figuras porque molestan poco al seguir sus pasos en cuanto a "gestas" se refiere, o la vuelta a los ruedos de toreros con cierto interés... No son eximentes para la monotonía que tristemente se ha aceptado entre los públicos ocasionales, y lo que es peor, entre muchos aficionados.

Como consecuencia de la poca imaginación de los empresarios y de la nula implicación de los espadas, (la mayoría Figuras, por cierto), en algunas plazas se ha conseguido que reine una oferta taurina repetitiva que ha contribuído a apartar de las plazas a aficionados que buscamos variedad, sorpresa, triunfos, broncas, alegrias y decepciones, pero siempre una Tauromaquia diversa. Se han olvidado de un sector de la afición

Lo más triste de todo esto, y que es algo que me soprende enormemente, es que los aficionados que gustan del tipo de festejos que se repiten año tras año, en feria tras feria, se solidarizan poco o nada con "nosotros", los que buscamos otra Tauromaquia. Yo como aficionado a los toros entiendo, y quiero, que haya festejos de figuras con los toros que han elegido para sus propósitos y sirvan de deleite a estos aficionados, ¡Cómo no!. Pero algo que no puedo entender es que estos aficionados no sean capaces de pedir una mínima cuota de encastes, de gestas toreras, etc., para que los demás también podamos acudir a las plazas. Mi afición me dice que si sólo se programaran corridas donde se olvidaran del encaste Domecq y con las Figuras, también lo criticaría y pediría que se incluyeran en las Ferias. (Hago aquí un inciso para recordar que el que escribe es el mayor crítico con la no inclusión de El Juli en la Feria de Valencia y ya veremos Madrid...me parece de una injusticia total).

Tengo la esperanza de que algún día convivan todo tipo de Tauromaquias en las ferias, y ojala, en los carteles. Que un día las figuras se den cuenta de que lo son, además de por los méritos en sus carreras, porque están capacitados para enfrentarse a todo tipo de toros. Las ferias serían importantes, incluso ganarían en prestigio histórico, y dejarían de ser ciclos con combinaciones vendidas como grandes eventos pero que esa mototonía hace que se conviertan en mediocres y de mera utilidad comercial.

Es necesario educar a los públicos y aficionados y que éstos se solidaricen con una Tauromaquia diversa, con el tesoro genético del campo bravo, que no se pierdan sangres míticas, que si bien es cierto que tienen mayor porcentaje de animales que no se prestan a la Tauromaquia del pase por el pase, matienen viva la llama de la sorpresa del triunfo o la bronca, y además permitirían ver el oficio de los espadas.

Creo que estamos a tiempo de reorientar el concepto de "Tauromaquia". La diversidad sería la estrategia más adecuada para que convivieran todas las aficiones, la del torero y la del toro. Seguro es una utopía, pero creo ganaríamos todos.

Imagen: Presentación de los carteles de la Feria del milagro de Illescas. Foto: Maxitoro

martes, 13 de febrero de 2018

Rafaelillo: La injusticia en el Toreo


Si de injusticias en esto del toreo se trata hay un espada que está siendo día tras día vilipendiado y maltratado por los despachos: Rafael Rubio, "Rafaelillo".

Ya sabemos todos la inverosimil ausencia de la Feria de Sevilla tras dejar rocambolescamente la corrida de Miura, a la que nunca ha hecho ascos por cierto, (otros años tras año), en un mano a mano. Inconcebible.

Rafael ha dado todo en el ruedo con compromiso, con dignidad y hombría. Sin embargo las empresas lo han relegado misteriosamente a un segundo plano en pos de un cambio de cromos mediocre a estas alturas de la Tauromaquia. Las faenas del "pequeño" Titán murciano, son una mezcla de guerrero listo para la batalla y artista en búsqueda de la Pureza. Quizá ahí esté su "condena". Quizá algunos piensen que hoy vende la Tauromaquia amable y del pase por el pase, ¿Épica y Arte?,¿Para qué?. Eso, según los mandamases del toreo, es hoy día vulgar, algo que no está acorde con la época de triunfalismo ante públicos livianos que estamos viviendo.

Rafael, no se deja encasillar en ninguna categoría. Igual se deja partir por un Miura imposible, por amor a su profesión, que receta los mejores naturales de todo un San Isidro también ante una "bestia" de Zahariche. Para Rafaelillo, y para los que valoramos su figura, la Tauromaquia es un esfuerzo en el cual muchos, desgraciadamente, han sido sacrificados. El arte de torear para él significa una manera de vivir el mundo día a día, algo muy acorde con el sentir de muchos aficionados. Porque toreros como Rafael significan valores necesarios para que la Tauromaquia subsista, y no sólo triunfos amables y ante un arte lucrativo.

Es una injusticia en toda regla lo que se está haciendo con este toreo. Rafael se ha echado sobre si una carga en la Tauromaquia que sostiene con todas las fuerzas que su dignidad le otorga. Se ha tenido que amurallar en su creación, en su libertad, fruto de la necesidad de torear.

Sólo puedo tener palabras de ánimo para usted, Rafael, porque es capaz de establecer los cánones en los que se basa la Tauromaquia para mi, y para muchos aficionados: "Arte y épica". Algo que la ordiniarez de los despachos olvida, detiene y lo que es peor, destruye.

Foto: Rafael Rubio, "Rafaelillo", perfil de twitter @RRRafaelillo

jueves, 14 de septiembre de 2017

El penoso estado del (salvo excepciones) empresariado taurino


Es cierto que la Tauromaquia sigue teniendo millones de adeptos en todo el mundo, eso nadie lo puede poner en duda, (excepto los negacionistas-abolicionistas, cegados de rabia). Pero sí que siendo realistas, en ciertas ferias se está produciendo una preocupante bajada de espectadores. Por ello me hago una pregunta: Si la Tauromaquia tiene tantos adeptos, ¿Por qué han perdido interés por acudir a las plazas?.

Varias son las causas que se me vienen a la cabeza y varias las soluciones que podrían tener y que voy a intentar, en la medida de lo posible y humildemente, desgranar.

Soy consciente de que es complicado que una plaza de toros se convierta en centro y empresa cultural manteniendo, eso, la cultura de empresa. Para ello hay que querer, tener afición, saber y por supuesto tener los medios necesarios para poder. Y las empresas taurinas no todas quieren, y las que quieren, muchas veces, la mayoría, no pueden por falta de medios e imposibles pliegos por los que licitar. Estoy completamente seguro de que en las empresas taurinas existen buenos gestores, seguro, pero han optado por la comodidad, por la economía personal, y lo peor, el ego taurino, el más dañino que existe. Estos personajes son los peores, los más frenadores y peligrosos, porque no quieren cambiar nada. Por supuesto, como señalaba antes y estoy seguro de ello, existen en las empresas taurinas profesionales que quieren y saben trabajar para innovar y hacer atractivas las ferias. Con ellos son los que habría que empezar a contar, a trabajar en equipo para planificar estratégicamente la difusión, la imagen, con métodos motivadores, con objetivos y optimización de los grandiosos recursos que tiene la Tauromaquia y el Toro Bravo. En definitiva en diseñar unas funciones y tareas innovadoras y creativas dentro de una empresa taurina.

Se palpa descontrol, desunión y desmotivación por falta de interés a la hora de programar ferias, si a esto se unen las actitudes autoritarias que de siempre han convivido en el mundo taurino, lleva al caos y desemboca en rutina e improvisación de carteles de última hora.

Yo no soy, faltaría más, gestor empresarial y mi reflexión puede parecer exagerada y pesimista, pero se me ocurren mejoras de visión global desde mi estatus de aficionado desmotivado y al que le cuesta cada vez más acudir a los cosos.

Propongo que las plazas de toros sean gestionadas por empresas de futuro, con motivación, y que los pliegos de concesión tengan más en cuenta la programación y futuro del coso, que el factor económico y anteriores cosos gestionados, esto genera conservadurismo y más de lo mismo. Empresas que sean capaces de cambiar y mejorar la Fiesta, y que las plazas sean transmisoras de la cultura, el arte y la historia  taurina, para que sean centros de aprendizaje, que estumulen al aficionado y al que no lo sea a explorar, participar y descubrir al toro, al torero y a todo lo que rodea este inmenso pozo cultural.

Los precios. En estos momentos de crisis todos los estamentos tendrían que mejorar su visión empresarial para crear unos precios atractivos. Los toreros bajar emolumentos, por el bien de la Fiesta, sembrar para recoger. Esta parte la tienen peor los ganaderos porque dependen de factores externos que se escapa a la interioridad de la Fiesta como: piensos, vacunas, personal, veterinarios, etc. Pero si todos remaran en un mismo sentido, bajando las pretensiones económicas, (muchas veces desorbitadas porque en estos momentos y desgraciadamente, no lo generan), se podría mejorar la afluencia de público, y con ello ir poco a poco atrayendo a más aficionados.

Equivocado o no, otra de las mejoras que se me ocurren, son las apuestas de los toreros, de ciertos toreros. Estoy seguro que un cartel donde se acartelaran las figuras del toreo actual con otro tipo de ganaderías que las acostumbrados, hasta el hastío, a verles lidiar, mejoraría muy mucho el interés por parte del público. ¿Se imaginan un Juli, Manzanares, Talavante con toros de Victorino, o de Miura, o de Cebada Gago, (por poner algunas), el coso donde se llevara a cabo, repito, estoy seguro que se acabaría el papel semanas antes. Pero están apotronados en una falsa comodidad de solo lidiar lo que "entienden", y de Triunfo también se muere.

En fin, que las empresas taurinas necesitan una vuelta de tuerca porque desgraciadamente son las que tienen el control de la gestión. Y mientras estamos viendo como algunas trabajan con hastío y desinterés, sobreviven, van tirando y poco a poco se van momificando, otras, con juventud y ganas, han optado por renovarse, por intervenir y cambiar para mejorar la Fiesta de los Toros. Esto no es fácil, pero querer es poder.

Foto del penoso estado de los tendidos Plaza de Salamanca ayer, 13/09/2017 (Ferrera, Talavante y Cayetano, toros de Hnos. García Jiménez), via @MaestriaTorera

jueves, 31 de agosto de 2017

¡NO PROFANEN LA ESENCIA DE LA PLAZA DE LAS VENTAS!


Ya hay fechas para el comienzo de las reformas de la Plaza de las Ventas, fecha y presupuesto. Partiendo de la base de que estoy a favor, y entiendo que se tienen que hacer necesariamente obras para arreglar los desperfectos que el tiempo y el hombre han ocasionado, me niego a pensar y a aceptar que las Ventas van a dejar de ser Las Ventas.

La Plaza de Madrid tiene su esencia. Entrar en ella supone para mi entrar en un espacio único con sus colores, su piedra, sus olores, su historia, donde se concentra mi alma. Mi corazón, cuando salgo al tendido desde cualquier vomitorio, se refugia en si mismo al saber que en esas piedras se han sentado reyes y mendigos, donde se han emocionado mandatarios y truhanes, actores y funcionarios, jóvenes y mayores, a lo largo de su historia. Mi espíritu calma su sed, como la del monje al entrar a meditar en el claustro.

Entrar en Las Ventas me reconforta por ser como es, por ser infinita y vieja, y por ello no quiero que la reformen, porque perderá su Eternidad. Si esos arreglos suponen perder su esencia casi divina alejaran su apariencia de la verdadera naturaleza para la que fue concebida.

Desde lo más profundo de mi interior salen estas palabras para ti, Plaza:

Me niego a que te profanen por ser una fábrica de sueños y no un mercado donde se vendan todo tipo de baratijas circenses. Tú naciste sin tiempo y sin pausas. Para ver y escuchar lo que nos tienes que contar sobre toros. Para que te saludemos al entrar son un silencio que dice todo. Si te convierten en un moderno multiusos dejarás de tener afinidad con lo natural. Intento imaginarme cómo serás cuando estés, (si es que lo estás), habitada por asientos de plástico y no puedo. Eres mi "claustro cisterciense" donde me aparto del mundo para convertirme en un eremita del toro. Que no te profanen porque entrar en tus muros es una facultad del alma que todos estos mercaderes, es imposible que sientan porque no ven más allá de unas pocas monedas.

jueves, 10 de agosto de 2017

El porqué de la admiración innata hacia los toreros


Hace tiempo no escribo en el Blog y un hecho doméstico y cotidiando con Adriana, (mi hija de 23 meses) me hizo pensar sobre el porqué de nuestra admiración innata hacia los toreros. Digo y recalco innata porque ella, Adriana, no está "contaminada" con ningún perjuicio ni afición, no entiende de filias y fobias, y apenas empieza a empatizar con el entorno. El otro día se acercó sin que yo lo notara por detrás del último Cuadernos de Tauromaquia que ojeaba y al notar su presencia, lo retiré y allí encontré su carita, con los ojos muy abiertos, y el dedito señalando la portada y la sonrisa eterna del malogrado Iván Fandiño. Vi en sus ojos el interés, la admiración y el respeto que un bebé de 23 meses puede llegar a tener, pero que intuye que ahí, dentro de ese traje de oro y seda, hay algo sobrenatural y grandioso.

Le di vueltas desde las alturas vertiginosas que da la edad, y llegué a la conclusión que la historia del hombre no podría escribirse sin los toreros, sin ese salto al vacío que es la plenitud del toreo.

Al torero le admiramos de dentro afuera, es decir, desde nuestros sentimientos más intímos a la realidad de cuando estamos delante de uno de ellos, como Adriana frente a la foto de Iván Fandiño. Le admiramos porque la gloria y la miseria del torero es la situación del péndulo en el que se aferra un hombre infinito y único en nuestra especie. El instinto de aferrarse a la gloria explica su obrar desmesurado, orientado y puesto en servicio del Toro y del Arte para buscar su razón de ser. Al torero le admiramos innatamente todos, incluso los que ahora están narcotizados por la droga que los Señores Oscuros del Falso Animalismo les han inyectado en su propio beneficio. Incluso esos, innatamente, cayeron rendidos cuando estaban "limpios" de ese veneno que produce paranoias terribles y hace ver a los toreros como asesinos manchados de sangre.

El torero se le admira porque es un heredero del pasado en busca de un futuro más pleno, libre, y acorde con la naturaleza del arte por medio del toreo. Es un Titán capaz de guardar en una sonrisa como el malogrado Iván, toda la grandeza y audacia que da el lanzarse cada tarde a lo extraño por el mero hecho de su quehacer artísitico, olvidando que delante está la muerte.

Es un hombre auténtico que vive su existencia exhalando admiración y plenitud de valores que hoy se han perdido por la droga de los Señores Oscuros del falso Ánimalismo. Por eso yo no puedo pasar inadvertida la admiración que en mi hija despertó el torero. Desde la libertad en su educación la transmitiré esos valores que encierra un torero, y luego que decida, pero si su cara sigue siendo como la que tuve enfrente el otro día, será una privilegiada por admirar al torero, al toro y su trascendencia.

Foto:

Portada del último número de la publicación taurina Cuadernos de Tauromaquia.

lunes, 26 de junio de 2017

Iván, tu memoria por encima de los buitres de la miseria


La indignación no me deja casi respirar. Me apodera un sentimiento de furia contra quienes se mofan de la muerte de un hombre. De un hombre bueno y honrado. De un hombre que ha dado su vida por su profesión, por la creación, por el Arte.

No tengo nada en contra de ellos por eso los seguiré llamando hombres. Pero si los califico. Los califico como locos, perversos, sin algún atisbo de sentimentalismo. Mi educación me ha llevado a respetar a quien no piensa, ni siente como yo. Pero también a saber calificar y a describirlos como una voluntad sin ideales, en la que el amor no encauza, la generosidad no atempera. No son antitaurinos, son esquizofrénicos, son destructores, demonios de un inframundo de sombras. Bajo unos ideales, que repito, respeto porque no todo el mundo puede estar a favor de la Tauromaquia, se esconden bestias sedientas de sangre que asaltan las redes sociales como los bárbaros tomaron Roma. Cada palabra que vierten sobre la muerte de un torero, son huellas de sangre inocente. Cada palabra de alegría por la muerte de un ser humano, por torero que sea, se amontonan en ruinas intelectuales que solo influyen en mí, repugnancia y mal olor.

Un torero, Iván Fandiño, fue la antítesis de esta manada de carroña. Un ser completo, con una brújula, un ideal y una aspiración. Mientras ellos destruían, él en los ruedos intentaba darnos calor, luz, creación, regenerar nuestras emociones tarde a tarde, dejar su modelo de toreo escrito en la historia del toreo. Iván tenía códigos, virtudes, libertades y un corazón que destilaba gratitud.

Tenía que soltarlo. Llevo días con el estómago encogido por la furia, por la indignación que me provoca la miseria y la ignorancia de esa masa hedionda de seres vacios, viscosos, que se arrastran en la más inmunda de las cloacas sociales. Descansa en Paz Iván, nada podrá abatir tu memoria. Tú que saltaste obstáculos, sorteaste escollos, libraste combates y alcanzaste victorias, quedarás en nuesto horizonte en nuestra esperanza, por mucho que los buitres de la misera quieran amenazarte con el olvido.

jueves, 1 de junio de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "El capotazo de Javier Ambel y otras cosas"


Sí, fue una tarde interesante con toros de Don Victoriano del Río mansos en su mayoría, pero con casta para embestir y crear emoción, no mucha, tampoco hay que tirar las campanas al vuelo, la suficiente como para no caerse, embestir, sin mucho recorrido, pero embestir al fin y al cabo y permitir a Perera y Roca Rey dejar algunos destellos de toreo.

Perera en Perera: Trazo largo, en linea, mano muy baja, pero para mí, de las veces que más claridad de ideas, seriedad y rotundidad le veo en las plazas. Roca Rey: Acostumbrados a el toreo tremendista, de trazo corto, recursos enganchados y eso si, dos cojones, ayer me reconcilió porque echó los vuelos de la muleta a la cara del toro, intentó, y lo consiguió, llevar toreado por momentos, metido en la muleta y con largura, así sí Andrés, así sí. El tercero era López Simón, que si bien empezó sus faenas con emoción, se diluye como una pastilla efervescente en todas sus comparecencias. Le falta creerselo, salir de la presión de las voces del sargento de la Chaqueta Metálica metido en carnes, porque Alberto no es el recluta patoso, y no puede terminar en un vater olvidado y hundido por no poder soportar la presión.

Pero hubo un detalle de Javier Ambel, torero de plata donde los haya que merece el comentario artístico de este apunte. Corría el cuarto toro de la tarde, lidiaba Javier y a las banderillas Curro Javier (grandioso) y Guillermo Barbero (eficiencia). Y se produjo el "milagro". El milagro del toreo, de la lidia, del ritmo, del trazo, de la cadencia, de la estructura de un capotazo. Javier recetó un lance al hermano soso del otro "Cantapájaros", (el victoriano bravo del Juli), que fue el origen de todas las composiciones del toreo, el paradigma de los mil millones de capotazos de la historia del toreo. Salió innato, con poder, largo y solo al alcance de los Dioses, pero que esta vez fue cosa de un hombre, de un torero, de Javier Ambel.

Otro hito destacable fue la gran labor de Tito Sandoval frente a "Cojito", un toro que peleó en Varas, fiero, con casta, y al que me hubiera gustado ver más en el caballo. Tito dejó otra vez claro que lo único que hace falta es querer hacer las cosas bien, querer picar al toro en su sitio, mover el caballo toreando, tener amor propio y acordarse de que el picador lleva la chaquetilla de oro por algo.

Foto:
Javier Ambel liandose el capote de paseo en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

miércoles, 31 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Novillada imitativa, mediocre y aburrida"


Lo decía ayer tarde comentando la novillada en redes sociales,"Lo peor que le puede pasar a una novillada es que sea aburrida". Bien es cierto que la novillada de Montalto nos creó, (y me seguirá creando), enormes expectativas por la casta mostrada en muchos de los animales lidiados en Madrid. Pero fue todo lo contrario, fue baja de casta, sosa, irregular, y muy a menos toda la tarde, además de demasiado "arreglada" de pitones. Pero lo que de verdad me deja perplejo es la disposición de los novilleros hoy en día.

Hasta ahora tan sólo Jesús Enrique Colombo ha entendido lo que significa venir a San Isidro en novillero. Un novillero que vino a jugársela pero con conocimiento. Por eso no me valen las desesperadas, como ayer hizo en el quinto Diego Carretero, tras haber andado como una figura en miniatura toda la tarde. Valadez toreó pensando en la escuela, en las lecciones, las técnicas, fue un buen alumno, pero eso no dice nada. Y Younes se propuso ser Castella y, Andy, Sebastián solo hay uno, por suerte.

El novillero, el verdadero novillero que quiere ser algo en esto, debe dejar a los ídolos en la furgoneta y en los poster de la habitación. A Madrid, a San Isidro (con el privilegio que supone el estar acartelado), se ha de venir dispuesto a hacer cualquier sacrificio para alcanzar el propósito y crear ambiente. El novillero mediocre prefiere no correr riesgos, por ello solo será un torero convencional. Y todo lo que en el toreo es convencional, es mediocre. Están aqui para ser unos trabajadores a la defensiva e intentando imitar siempre a los de arriba, sin personalidad.

Para abrirse camino no se puede venir como si tuvieras 5 Puertas Grandes de Madrid. Hay que ser uno mismo, hay que derribar complejos e ídolos, que es bueno tenerlos ¡cómo no va a ser!, pero no imitarlos en las formas, en los detalles, en el toreo...Hay que construir un torero distinto, ese es el camino. Hoy entre las imitaciones y la técnica se ha llegado a tardes como la de ayer, anodina, mediocre, convencional. No se trata de fabricar, el verdadero novillero que viene a Madrid no quiero que sea pulcro, que construya una faena, quiero que acepte el miedo, que sea él mismo, con la técnica claro está, pero demoliendo formas.

Un novillero "mecánico" siempre hará lo mismo y su relación con el público no puede ser de sensibilidad, será un arte imitativo, fingido, y así el final es el olvido.

Foto:
Andy Younes imitando un pase de Castella en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

viernes, 26 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Gracias Ginés, tu Triunfo fue el de Todos"


Y llegó el sexto toro. La corrida de Alcurrucén, en tipo, para nada grande, con un tercero que sí que creo fue mal presentado para Madrid por chico en trapío, no en kilos, estaba saliendo con cosas interesantes, en el último tercio, eso sí, que para eso son Sres. de Núñez. En el pequeño tercero, muy soso y descastado, ya dejó patente que no venía a "fichar e irse". Ginés Marín, de Jerez pero de Badajoz, qué más da, estubo serio, torero, con tandas cortas y a media altura, pero que impregnaban interés. Saltó el Sexto, "Barberillo", criticado por muchos, por mí también. Con ironía le regalé los versos donde se dice que Alá tomo un poco de viento y creó el caballo árabe por una foto en el apartado, donde acentuaba su falta de remate atrás y su cuesta arriba. Pero saltó al ruedo y fue un gran toro en comportamiento.

Tras lo presenciado en el ruedo sólo tengo palabras de agradecimiento, Ginés. Gracias por lograr una reconciliación entre la afición que las lenguas viperinas y las plumas pedigüeñas se estan encargando de separar. Tornaste accesible el toreo supremo, el de los contratos, el que emociona y se siente físicamente. El arte de torear pide ser contemplado, pide que participemos de esa riqueza que tu capacidad creadora al natural nos ofrecía. Cuando se torea como tu, con esa ligazón, ese trazo largo y rematado detrás de la cintura, no hacen falta alharacas para el banal consumismo. El buen toreo como el tuyo, Ginés, llega a toda persona mínimamente sensible. La experiencia de contemplar una obra como la tuya ante "Barberillo", no solo afina la sensibilidad taurina, realiza una labor más honda: nos une a todos porque nos descubre la riqueza del rito del toreo, nos enseña a ver con profundidad el toreo, nos adentra en el ruedo contigo y no queremos salir. Nos enseñaste a considerar nuestra intimidad taurina como un punto emocional, cada uno con la suya, pero que al final es la que nutre la vida de la Fiesta de los Toros.

El arte de torear forma parte de tu personalidad. Pusiste ayer en Madrid tu ser entero por la vía del "extasis" para crear esa obra de arte, de creatividad taurina. Tu esfuerzo ante el toro confirió a nuestro espíritu alegría, entusiasmo, amparo y temple, luminosidad y paz. Tu triunfo fue el mío, el de todos, el de la Tauromaquia. Tu faena al sexto fue un momento privilegiado y que es imposible no vivir. Reitero las gracias Ginés por hacernos cambiar el afán que cada uno tenemos de poseer la verdad suprema para emocionarnos con tu toreo y unirnos para creer en algo común.

Por lo demás una tarde con cierto interés en la cual El Juli había cortado una oreja en su primer toro, a su modo, pero para nada criticable por mi parte, por haberlo hecho con tesón y oficio, otra cosa es que me emocionara, que no. Y una faena, (esta sí me llegó), a un cuarto toro "reservón en Núñez" pero con casta en el último tercio, y donde Julián puso sobre la mesa, ahora sí, porqué está ahí arriba. Otra oreja que hubiera sido más de ley pero que pienso, y creo, se precipitó al entrar a matar sin siquiera cerrar un poco al toro y doblarse para que descolgara, y vino el fallo.

Álvaro Lorenzo dejó detalles con oficio y solo pudo mostrar su tesón ante el peor lote. Nada que objetar, otra vez será, bueno sí, lo de siempre, alargar las faenas cuando es inútil porque ya han empezado muertas. Hay que pensarlo.

Foto:
Ginés Marín por la Puerta Grande de Madrid en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

jueves, 25 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Cuvillo nos da un tortazo de humildad"


Por fin llegó la emoción al ruedo de las Ventas. Llegó de la mano de una corrida de Núñez del Cuvillo, como siempre, criticada por las hechuras desde por la mañana y cuestionada  en el "supuesto" comportamiento soso y demasiado noble, y ayer en Madrid, nada fue más lejos de la realidad. En cuanto a hechuras, quitando alguno con, por poner un pero, algo falta de remate, como el tercero, por atrás, Núñez del Cuvillo envió una corrida acorde a su encaste, Domecq-Osborne, no podemos pretender algo que no es, no podemos pedirle a ese toro un trapío fuera de tipo porque directamente, se para, no puede, se defiende o se cae, y así caemos todos.

En cuanto a comportamiento lo que me transmitió en casi toda la tarde, (4 toros) es sensación de casta, de emoción, que es lo que me llena. El "pero" de siempre es el caballo, aunque hubo uno, el "chico" tercero, que peleó bravo debajo. "Tristón", el jabonero que hizo segundo desde banderillas me alertó. Le ví galopar con furia queriendo coger hasta el alma del banderillero. Y luego fue capaz de desbordar al mejor torero de estos momentos, Alejandro Talavante. Un torrente de casta hasta el final. Serio, encampanado al finalizar las series, la boca cerrada, un toro bravo y encastado de los que llenan la reserva de afición.

El tercero, ya hemos comentado que fue el que mejor pelea hizo en el peto, también fue capaz de no dejar estar "a gusto" a la revelación poderosa, frente a toros con menos emoción y casta, como Roca Rey. Es cierto que este "Aguador" duró menos que "Tristón", pero lo que tuvo lo dió todo dejando en evidencia algunas cosas lógicas de un torero con mucho corazón, pero con mucho que aprender todavía, por mucho que nos lo vendan ya como figura consagrada del toreo.

El cuarto "Relatero" fue pitado en el arrastre. Aún así, mi parecer es que tenía más dentro pero el torero, Juan Bautista, no supo entenderlo. Siempre tengo presente y es una de mis máximas, que en 10 minutos tienes tiempo para pensar, para calcular, para dar tiempos, y sacar 5 tandas, no queremos más, pero con calidad, con cabeza. No se puede perder esa embestida, más noble eso sí, con menos emoción, pero que si Bautista no se hubiera perdido en dar pases y pases, y hubiera calculado las 4-5 tandas toreando, hubiera sido otro el desenlace. También a Bautista le tocó "Tobillita", el salinero primero, a ese también tuvo emoción y tampoco supo acoplarse.

El quinto fue otro que me gustó, encastado y con genio, un poco peor presentado, con la cara abierta y más de "novillo", se movió como un tejón. La cara de Talavante durante toda la lidia lo decía: Preocupación. Otro que volvió a tocar su orgullo, el orgullo del numero 1 de los ruedos. Otro díscolo este "Nenito" que terminó por prenderle y fue cuando Alejandro le puso los puntos sobre las íes. La raza de Figura del Toreo, la sangre del muslo abierto le hizo "descongestionar" su toreo y recetó dos series finales emocionantes, buenas, de trazo largo y que se coronaron con un cambio de mano que podría servir para adornar la Plaza de España de Madrid, ahora que la quieren reformar.

En fín, que los prejuicios de 12 de la mañana generalmente no son buenos. Ayer Núñez del Cuvillo nos dió, a mi también, un tortazo de humildad, porque, como siempre digo, en todas las ganaderías, si el ganadero tiene afición, salen toros buenos, y malos también, pero no me importa porque taurinamente vivo de las esperanzas y de la sorpresa. Enhorabuena ganadero.

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"Tristón" de Núñez del Cuvillo, encastado y bravo, en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com


miércoles, 24 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Valdefresno, el ocaso del Toro. Fortes, un Oasis"


Si algo me quedó claro en la corrida de Valdefresno de ayer es que no va a pasar a englosar las brillantes páginas de la Historia Taurina. Lo que vi sobre el albero, me decepcionó, de desilusionó, me hizo no creer en las promesas invernales. Me cabreó el toro. Me enfadó y me dejó incrédulo que unos ganaderos de saga, de experiencia, seleccionen de manera que se pueda llegar a eso. Toros sosos, bobos, sin recorrido, anodinos, sin casta ni verdad.

Yo parto de la sensibilidad hacia el toro nacida de una rebeldía contra el toro noble en exceso, contra el toro sin transmisión, sin principios de defender cara su vida. Un toro que reaccione, que se imponga en la pelea, o lo intente, y el torero tenga la maestría de, mediante recursos artísticos taurinos, dominar esa bestia indomable.

Pero ayer, los de Valdefresno, me incapacitaron cualquier atisbo de interés hacia ese animal. Durante dos horas y pico me alejaron de esa sensibilidad y amor por ese fenómeno de la naturaleza llamado toro bravo.

Dentro de la decepcionante frustración que me invadió, (menos mal que momentáneamente), hubo un oásis de emoción. Fue en la segunda birria de Valdefresno, cuando un Tío que se ha propuesto ser Torero, con mayúsculas, clavó las rodillas en el suelo citó con la izquerda y tras pararle, recetó un natural excelso, maravilloso, rotundo, monumental. Saul Jiménez Fortes, se llama.

Foto:
Jiménes Fortes en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com
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